Vol. 5 Núm. 19 (2021): Sara Poot

En uno de los libros más importantes de Paul Valéry —de quien, por cierto, el pasado 30 de octubre se cumplieron ciento cincuenta años de nacimiento—, aquel que dedica a Leonardo da Vinci, escribe: “Lo que queda de un hombre es aquello que su nombre hace pensar, y las obras que hacen de ese nombre un signo de admiración, de odio o de indiferencia.” Parece una declaración muy sencilla, casi una perogrullada, pero no lo es porque Valéry nos deja a nosotros la responsabili-dad de pensar lo mejor posible de ese gran nombre —o lo peor, o nada, ni frío ni calor—. Si es el caso, somos nosotros quienes tenemos la obligación de engrandecer, explicar y fomentar para las generaciones futuras aquello que es posible pensar sobre un gran artista.
Sólo así, continúa Valéry, “podemos hallar entre sus obras ese pensamiento que proviene de nosotros: podemos rehacer ese pensamiento a imagen del nuestro.” ¡Ahí está! Lo que queda de una gran poeta y pensadora como Sor Juana Inés de la Cruz no solamente es aquello que ha dejado escrito: el mérito, ya si no el honor, está en profundizar el conocimiento que tenemos de nosotros mismos a través de su obra. De nada valdría tenerla entre nosotros si no somos receptivos a su legado, dispuestos a enriquecernos con él; si no permitimos que su luz ilumine nuestra existencia. En suma, si no nos obligamos a dar lo mejor que somos y podemos ser tras leerla y estudiarla.
En el presente número de Inundación Castálida deseamos plasmar, si bien apenas como mínima pero nutrida muestra, aquello que Sor Juana nos hace sentir y reflexionar acerca de nuestra humana condición, desde los requiebros y los enredos amorosos hasta esa sorprendente facultad del pensamiento abstracto que son las matemáticas, pasando por la discusión de qué podremos considerar como la mayor de las finezas, sean divinas, sean humanas. Sor Juana aquí y ahora. Sor Juana irradiada en otros tiempos y en otros espacios, en otros seres.
Pero vamos por partes. En esta ocasión celebramos los trescientos setenta años del nacimiento de la Décima Musa, y junto con ello rendimos homenaje una mujer de la vida intelectual de hoy en día: Sara Poot Herrera quien se ha consagrado al cultivo del pensamiento libre y el conocimiento, senda todavía ardua para las mujeres en un mundo que sigue resistiéndose ferozmente al cambio hacia la así llamada equidad de género en todos los ámbitos de la vida. Poot Herrera es considerada, como parte de lo más granado de los estudios académicos, del arte literario y de la gestión cultural, siendo merecedora de la más alta estima en sus persona y en su obra.